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RALLIES 2006

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Segovia

Scootercruzada

TANTAS PUTAS Y YO CASADO

... Con esta rotunda frase echábamos el cierre a un fin de semana de risas, rutas, birras y scooters.Aunque pasado por agua nos juntamos en la capital alavesa unos 128 personajes de distinta índole, color, credo e incluso sexo. La tormenta que nos persiguió desde que cruzáramos Somosierra el viernes hasta las primeras horas del domingo en Gasteiz no impidió que la FIESTA fuera un éxito.

Originariamente Carlos y yo teníamos pensado alojarnos en el auténtico y único Camping de la ciudad, el Ibaia, pero dado el barrizal que supusimos sería la pradera del mismo, optamos por acercarnos más al centro para localizar un hostal. Dicho y hecho. Muy cerca del Artium y a dos pasos de todo el tinglado conseguimos aparcar coche, remolque, motos y nuestros culos. Después de una merecida ducha nos encontramos con la tortilla y las birras por la patilla en el Man in The Moon . Ya sabemos todos que los viernes no es el fuerte de estos eventos, pero el local se llenó de gente. Algunos conocidos, otros no tanto. Amigos que no ves desde hace tiempo, amigos que si ves habitualmente. Para que extenderme... Una paradita táctica en un Rock Music Bar de enfrente para recuperar el estómago con unas cazuelitas al más puro estilo de la abuela y dejamos que los anfitriones nos convencieran para seguir con la “barra fija” en el St. James Inn . Cuando la cerveza nos salía por las orejas decidimos retirarnos hasta mañana.

El sábado amaneció, como era previsible, encapotado. La cita era a las 09:30 (ja, ja, ja). Desde las 11:00 que llegamos al punto de encuentro y nos inscribimos, hasta casi las 12:30, dejé a Carlos abandonado a su suerte y a la de su estómago mientras yo recorría Vitoria en busca de un miserable chubasquero, ya que me había dejado en Madrid la chupa de agua colgando de la puerta de casa. No hubo forma. Con la chupa vaquera y la chupa de agua que nos cayó prácticamente durante todo el Rally, recorrimos el magnífico y frondoso paisaje vasco (con su niebla incluida) hasta la cima de un puerto, donde se abría Kontrasta para recibirnos en el Bar del pueblo con un merecido almuerzo. El tema de conversación generalizado era sobre los accidentados, que según creo fueron un par que se cayeron solos, y básicamente, las inclemencias del tiempo. Pero el ambiente era estupendo. La vuelta a Vitoria fue igual de mojada y aunque Carlos y yo nos adelantáramos un poco antes para ver si nos daba tiempo a cambiarnos antes de la comida, la escapada fue neutralizada a 4 kms del restaurante. Chorreando entramos en el restaurante. Buen vino, buenas camareras, magnífica compañía y mejor comida. Café, puro y patxaran casero para terminar con el extensísimo sorteo de regalos comentados por Igu y su vástago. La gymkhana se suspendió por la lluvia, pero la juerga seguiría en el St. James Inn y en el Hell Dorado . Las birras se incrementaron por culpa del Argentina-México, mientras que junto con Javi, Esther, Risi y su mujer, intentábamos estudiar el funcionamiento de una máquina de Petakos. Así empezó la noche que terminaría con la contundente frase que da título a este escrito. El concierto de los The New York Ska-Jazz Ensemble se hizo casi tan largo como su nombre, pero estuvo muy bien. Mucha risa fácil a partir del tercer katxi y unos premios muy originales y autóctonos: Unas txapelas tamaño paella de 6 y muy logradas. Mejor Vespa, mejor Lambretta, Club más numeroso, ano más lejano y uno nuevo sacado de la manga (o debería decir: sacada de la barra... del bar) “a toda una carrera”... La compañía de Félix (Explosion), DKVSC, SCEuskadi y algunos añadidos fue estupenda, pero Carlos y yo, decidimos poner punto final a la juerga cuando bajamos del escenario la Vespa del tío que todos querríamos tener en nuestro Scooter Club: Tito. Repartía la tortilla, te acompañaba por Vitoria hasta donde necesitases, hacía las inscripciones desde las 09:30, recaudaba y custodiaba, te recogía si te caías, te acompañaba si te perdías, hacía de azafata en el sorteo de regalos y en la entrega de premios y , seguramente le hubiera tocado organizar la gymkhana. Txapó. ¡¡¡Aupa Scooter Club de Euskadi!!! ¡¡¡Que no decaiga!!!

Alex