¡¡VIVA LAS VEGAS!!
El viernes a última hora tome la decisión de irnos a Segovia a una nueva edición de su prestigiosa escuterada, en esta ocasión habían elegido un nombre muy musical, Viva Las Vegas, a la usanza del último Elvis Presley. En esta ocasión Olga y yo nos fuimos acompañados de los niños, por lo que tuvimos que sumar a la Lambretta, el mini para que se pudieran desplazar en la ruta.
Al llegar era muy tarde y a lo único que me dio tiempo fue a cenar un poco y regresar al camping para dormir y al día siguiente estar a la hora indicada en el punto de encuentro que vienen empleando los segovianos los últimos años, junto a la antigua cárcel. Allí esperaríamos a Ernesto, Gema, Alex y Amaia que venían rodando, Alex retomaba el rodar en moto después del accidente del año pasado, por fin!! y Ernesto se desvirgaba en un rallie que no fuese el memorial, un fin de semana prometedor. Una vez llegaron e hicimos las inscripciones, pañuelo de San Fermín al cuello, degustamos alguna que otra cerveza saludando a los conocidos del mundo escuterista, allí presente, scooter club de euskadi, dios ke ventiska, scooter club madrid y sus disidentes y a otros tantos que no se ubican en club alguno pero suelen estar activos en rallies, al menos en los de Madrid y ciudades adyacentes.
Bueno, echas las inscripciones y habiéndonos leido la última tirada de la revista de información cultural Deuca Tuco, nos regodeamos una vez más con el buen hacer de su presidente y miembro Magoo, Jesús Arribas, sobre la reseña que hizo del Memorial, muchas gracias señor. Tambien ojeamos un poco la selección musical que había elegido para el cd que incluian con la inscripción, incluyendo temas menos bizarros que los del año anterior, pero si alguno que otro de pop blandengue, más digno de afeminados uñas pintadas que de aguerridos escuteristas como nosotros, pero en fin, detalle sin importancia.
Hicimos la pertinente ruta, con la parada y aperitivo de cerveza calentorra y chorizamen mordisquero, muy segoviano, me refiero a lo improvisado del momento... posteriormente los mozos del escuter nos deleitaron con un micro encierro con toro-vespa haciendo un pequeño homenaje a los san fermines pamplonicas, muy gracioso. Luego continuamos hacia el restaurante para la comida, sito en un polígono industrial, donde por fin nos dieron cochinillo, a pesar de que esté mejor el de Ávila que el de Segovia, como así se lo hicimos saber a uno de los camareros, que sería de Valladolid, por que le importó tres güevos. Después entrega de premios y regalos, que casi siempre se los llevan los mismos y regreso con división de carreteras hacia la capital, en mi caso cogí la carretera equivocada lo cual me hizo dar vueltas y perderme finalmente siguiendo a unos que se iban al hotel, cuando los demás estaban tomando unas cervecias cerca de la Fuensanta, donde me dirigí en cuanto lo supe, allí nos quedamos hasta la hora de las cenas que nos levantaron y un pequeño pero más que interesante grupo de unas 15 motos nos fuimos a terminar la ultima hora de la tarde en Zamarramala.
Ernesto se lo pasó muy bien e incluso aulló borracho a la luna desde el acueducto...
Carlos.