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III MEMORIAL FERNANDO VÁZQUEZ
Una escuterada para gente decente – Año 2008
De nuevo una estupenda ocasión para respirar un poco de aire puro y disfrutar de buena compañía, con el buen recuerdo que teníamos del año pasado.
Lamentablemente, el viernes a la hora de partir hacia La Cabrera llovía, como durante el resto del mes de mayo. El dueño del camping nos decía que allí diluviaba, por lo que tras repetidos cruces de llamadas, nuestras chicas impusieron la cordura y no nos dejaron ir en moto. Sin embargo, yo no me resistía y convencí a última hora a Cristina para subir en coche. Carlos nos había asegurado que el concierto de Los Gatillos lo merecía.
De ese modo, nos fuimos allí en carro y después de acomodarnos en el coqueto bungalow, nos presentamos en el 8 y ½. Allí estaban los de siempre, Pepe Sanz, Carlos Bolín, Javi Alcalá, Santi Pardo, Alex Rojo, gente de Madrid y Guada sobre todo. Cristina los miraba asombrada. Traté de tranquilizarla diciéndole que aún era pronto para que hubiera líos, no habían comenzado a beber… En cualquier caso, si empezaba a tener problemas sólo tendría que silbar. Yo pensaba inocentemente que sería capaz de mantenerlos a raya.
Tras unos sabrosos canapés y suculentos chetos servidos en el consabido cuenco, hicieron su aparición Los Gatillos. Fue grato descubrir que entre los socios del Mr. Magoo Sierra Norte Escúter Club hay alguien que tiene como habilidad, además de hacer ruido en moto y levantar jarras de birra, tocar un bonito instrumento como el bajo eléctrico. Manolo y sus amigos nos hicieron disfrutar con unas cuantas versiones de r&b y rock con muy buena ejecución y ganas.
Después del concierto, no tardamos mucho en ir al sobre, pues planeábamos una arriesgada operación al día siguiente. De camino al camping nos cruzamos con Risi y Raquel, recién llegados y dispuestos a tomar algo antes de acostarse.
A la mañana siguiente, el cielo gris no presagiaba mejoría, pero echándole un par decidimos bajar el coche a Madrid, coger la moto y pasar a buscar a Javier y Laura. Llegamos de nuevo a La Cabrera aún a tiempo de inscribirnos decentemente y dar la bienvenida a los tres arrojados componentes del ECS que llegaban de allende puertos: Adrián, Agustín y Fernando se presentaron más frescos que una lechuga, dispuestos a todo.
Recibimos con la inscripción la consabida camiseta, disco, cinta cuelgallaves, imanes y alguna otra cosa que no recuerdo.
Mr Magoo no defraudó con la ruta que eligió este año, pues no pudiendo superar la del año pasado –imposible, ciertamente- nos regaló un formidable paseo por la “sierra norte” (¿alguien sabe si existe una sierra sur?).
(Al hilo de esto, los segovianos recordábamos emocionados durante la comida la cascada de sentimientos que se nos venían encima mientras recorríamos parte de la geografía que había pertenecido a nuestra querida tierra, mientras entrábamos en Miraflores o Bustarviejo y aún veíamos en el escudo de la villa la imagen del sin par acueducto… Alguno tuvo que reprimir una lagrimita; hubo otro, más temerario que propuso cantar varios pasajes escogidos de Los Comuneros, del Mester… Pero se impuso la cordura y desistimos –éramos minoría-. Aún así, nos quedaron fuerzas para cantar solemnemente a los postres el himno del ECS, algo que al resto de los comensales les dejó sin habla… Hasta que todos corearon a una: ¡Segovianos, yonquis y gitanos! ¡Qué amables!)
Almuerzo: paramos en un agradable soto donde bebimos birra y refrescos y comimos los tradicionales emparedados magoo (hum…) El que quería repetía y de postre había chetos. Salió el solete y permitió hacer alguna foto de recuerdo.
La comida fue en Navalafuente y, en palabras de Adrián, bueno “ambiente familiar y acogedor”. Creemos sinceramente que si ya no tenemos una edad para beber cualquier cosa, tampoco podemos alimentarnos en cualquier sitio. Queja formal a Carlos, que lo apuntó en un post-it, antes de hacerlo un burruño y encestar de 3 puntos en la papelera para los envoltorios de los helados. Ovación.
Nos respetaba la lluvia y confiados, nos dirigimos a las afueras del área metropolitana de Bustarviejo para celebrar una divertida y ocurrente gincana.
Para ser justos, hay que reconocer que se echó en falta la presencia de Alberto il consegliere, pues aunque participamos 4 segovianos, no llegamos ni a la semifinal. Fernando se contuvo. Empezaba a chispear cuando se despidió de nosotros y marchó camino de Segovia solito, un tio intrépido, este Fernando. Creo que la gincana la ganó Amundsen, otro clásico que entrena. Pepe y Risi la hicieron juntos y acabaron elegantemente por los suelos. Santi fue más prudente y optó por el mini…
Al final, todos los participantes obtuvimos un polo de Zoco. Bueno, no es Ben Sherman pero no está mal.
Debimos ser algo más rápidos que la nube, pues no logró alcanzarnos hasta encontrarnos de nuevo en La Cabrera, ya merendando y a punto del sorteo y entrega de premios. No sabría decir qué premios se entregaron. Sólo recuerdo el que dieron al “Escuterista más Decente”: a Javi Alcalá. Sin palabras ;-)
Nos dimos una buena merendola entre el jardín y el bar, nos tocó una camiseta del año pasado y una gorra de AGIP (ya era hora de que cambiara nuestra suerte y empezáramos a recibir premios guapis).
El sector más friki de la parroquia, antes de marchar al hostal a ponerse el traje, se dedicó en el bar a jalear al Chiqui-chiqui ese… en fin. Años de proselitismo mod, keep the faith, northern soul, hipsters, parkas y todo el rollo para acabar así… ¡Si Steve Marriot levantara la cabeza…!
El concierto de Los chicos del sábado se suspendió a causa de la lluvia y pasamos directamente a gastar suela en La Gruta, seguramente llamado así porque el interior era similar a una gruta (esto es una apreciación mía).
Javier Rodamán (Sg), Risi (Vi) y Manzanares (M) nos ofrecieron una sesión variada: Risi tira al modern últimamente y Manzanares nos sorprendió con cds grabados –más cómodo, claro- y un repertorio más clásico. Javier, por su parte, no tuvo empacho en amortizar parte de su creciente colección de música cubana, latin soul, latin jazz y la-teen simplemente. Era curioso oír a Carlos Bolín decir que ya no le quedaban insultos que proferir al pincha. Aún así, las chicas bailaban y Willy demostraba que a su edad está en plena forma.
El domingo desayunamos tranquilamente y nos marchamos a casa. Nos enteramos de que Agustín se había quedado helado de frío en el bungalow, sin caer en la cuenta de que había mantas dentro del armario. Al parecer Javi Alcalá, Sergio y sra. acompañaron a Agus y Adrián en su dormir, amenizándoles la noche a partir de determinado momento.
Nos volvió a gustar el Memorial Fernando Vázquez y nos lo volvimos a pasar fenómeno el escaso medio centenar de asistentes.
Alguien me dijo que vio a Santi con libreta y boli…
Jesús Arribas Torrego
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