BERTSOLARIS SEGOVIANOS
... lo mejor de esta “escuterada”, aparte de las viandas para la comida y su líquido acompañamiento, fue sin duda, la sobremesa, amenizada con unos magníficos versos acompañados a capela de “barítonos semejantes”... En Segovia ya no saben con qué sorprendernos, pero... ¡¡¡vaya si lo consiguen!!! Aunque “el que escribe” no pudo disfrutar de todo como le hubiera gustado, EN MOTO, y lo tuve que hacer en coche muy bien acompañado, pero en coche, el día pintaba estupendo, y así lo fue.
La “cosa” comenzó en la Plaza de Castilla para los adeptos que desde Madrid salieran. No tardamos mucho en arrancar, y al poco ya estábamos pasando por entre las nuevas “escaleras hacia el cielo” camino de Miraflores por la carretera de Colmenar (M-607). Hicimos una pertinente parada en una gasolinera del camino. Al llegar a Miraflores, el sol dominante y nuestras gargantas nos hicieron, a los seis que inicialmente salimos, sentarnos en una terraza a degustar un pequeño refrigerio.
Por el puerto de Canencia seguimos hasta Rascafría, donde nos esperaban impacientes en la Plaza del Pueblo, bueno, en el bar, el resto de los miembros del SCSegovia y más allegados. Hecha la foto de rigor y terminada la consumición pertinente, todos nos dirigimos al puerto de Los Leones, desde donde bajamos sus revueltas hasta la llegada a La Granja (si en todo el trayecto eché en falta mi Vespa, aquí más).
Ya en dominios segovianos, llegamos hasta Palazuelos, donde en un restaurante muy rebuscado (entre tantos), nos sentamos a la mesa, compuesta de enormes bandejas rebosando los ingredientes para un inconmensurable cocido. El vino también hizo su presencia. TODO BUENÍSIMO.
Entre risas, anécdotas de anteriores eventos, pan, copas y lo que surgiera, tuvo que demostrarnos el ESCÚTER CLUB SEGOVIA que ya no son los cuatro de siempre y que tienen un coro que canta, aunque desafine. Momento en el que tomaron cartas en el asunto los veteranos del club y demostraron que todos estábamos equivocados, el HIMNO AL ESCUTERISTA cantado a capela fue el que para algunos nos sirvió de despedida, y no porque ahí acabara todo, sino porque teníamos que marcharnos.
TODO ESTUPENDO Y COMO NO... ¡¡¡SORPRENDENTE!!!
Alex